martes 10 de noviembre de 2009

Estacionamiento Tetris



El otro día andaba en el centro, no recuerdo cuál fue la necesidad que motivó que tuviera que buscar un lugar para estacionarme. Como en la mayoría de los centros de la ciudad, el de ésta es aún más imposible que cualquiera, y si quieres estacionarte hay que pagar y dejarle tu carro al encargado. Lo que más me impresionó es cómo los acomodan, como si estuvieran jugando tetris de carros y camionetas, y parece un mal chiste cuan llegas y tu carro está hasta al fondo. En mi caso, el mio estaba hasta el final (el que tiene la puerta abierta) y tuve que esperar y ver la pericia de los acomodadores que poco a poco fuero moviéndolo adelante, como un cubo de rubik.




lunes 16 de marzo de 2009

El Mago

Hacía mucho tiempo que no me subía al metro, y cuando te diriges al centro de la ciudad esto es absolutamente necesario. El punto es que en el metro te encuentras todo tipo de actos y productos por unas monedas, por cierto, voluntarias. Había visto de todo viajando en metro, o al menos eso pensaba hasta que el otro día, ya de regreso, me tocó ver un mago. Lo más curioso del asunto es que era un viejito y al principio, lo vi sentado como cualquier otro pasajero. Llevaba un saco café que por cierto le quedaba grande, adornado con una flor en el bolsillo del saco. Pensé que se dirigía a una cita para bailar danzón. Pero después que se salió del vagón el que vendía los discos de Pinpinela, el mago se puso de pie. Sacó unas pelotillas rojas que aparecía y desaparecía con dificultad, sobre todo porque su mano ya temblaba demasiado. Algunos chistes y los niños presentes estaban encantados, yo también. "Alguna monedita que no los deje amolados" - decía. A pesar de todo lo que he visto en el metro, éste ha sido el único personaje al que veo que los tripulantes aplauden. En otras ocasiones sólo quedan callados o fingen que nada sucede. Yo hasta saqué 2 pesos (nunca lo hago) y se los dí feliz. Como acto final, el viejo mago (o mago viejo) prometió aparecer un conejo. Sacó su pañuelo (que era un trozo de papel de baño) flexionó su brazo izquierdo, puso el pañuelo sobre su bícep y dijo: El conejo!!! Los niños se rieron. Yo también. El mago salió del metro, y yo bajé en la siguiente estación.

miércoles 18 de febrero de 2009

Parking Poli

El otro día fui al supermercado. Por supuesto para estacionarme tuve que tomar un boletito, por el que me cobrarán 3 pesos las primeras dos horas. Luego que me estacioné una persona que parecía ser un policía se acercó. Y Digo que parecía ser porque traía unos pantalones azules, camisa azul, gorra azul y un silbato. Pero de ahí en más nada que dijera que es policía. Me dijo "aquí se lo cuidamos"... Antes pensaba que los 3 pesos incluían al poli falso, pero no es así, los polis se pagan aparte. Como me estacioné bajo un arbolito por aquello de la sombra, cuando salí pude ver que el poli cuidaba mi carro muy pero muy de cerca, se había sentado en el cofre. Cuando me vió venir se paro y me dijo "listo?" y pensé, sí listo pero qué le importa. Pero bueno, como nunca lavo mi carro tanto sus nalgas quedaron marcadas en el cofre, como el polvo de mi cofre en sus nalgas. Con silbatos y ademanes me "ayudó" a echarme en reversa. Luego se acercó a mi ventana esperando la propina, así que dije lo que encuentre en los escondrijos del asiento se lo doy. Se llevó un peso. Un total de 4 pesos por estacionarme, y ni siquiera compre nada...

martes 10 de febrero de 2009

Panadero Ambulante

El panadero es un personaje especial que a veces veo en las películas. Yo nunca me he topado con un panadero que vaya en bicicleta, con un canasto de pan sobre la cabeza. He visto revendedoras de pan en las esquinas que te evitan la vuelta de ir a la panadería, pero no traen bicicleta. He visto vagonetas que con todo y niños salen a vender el pan. Incluso he llegado a pensar, que como muchas otras cosas, el panadero en bicicleta es una especie en peligro de extinción.

Un día, escuché una bocinita de bicicleta, como esas de las caricaturas, que sonó tres veces afuera de mi edificio. Más bien por ocioso y no tanto por curioso me asomé y vi que las señoras con mandiles de todos colores salían y se formaban alrededor de su bicicleta. No podía creerlo, pensé que mis ojos habían sido afortunados de ver esta especie en extinción. Tenía todo, su bicicleta con polveras para no ensuciarse la espalda si pasaba por los charcos, asiento de bici de cartero, incluso hasta traía una canasta (aunque no en la cabeza) cubierta por el clásico mantel de cuadritos rojos con blanco. Pero cuando bajé con las ilusiones de un bolillo, pan de agua, pan blanco, telera ó como sea que se le conozca, me llevé la sorpresa de que no era un panadero, sino un tortillero. A tres pesos la docena. Esto también era algo nuevo para mí. ¿Quién compra doce tortillas nada más? ¿Quién? Todo mundo. Para disimularle de todas maneras me forme y me compre mis doce tortillas. Después y un poco mas obsesionado que curioso, que algunos días algunas señoras bajaban desde las 2:30 pm, a esperar al tortillero mientras chismean un poco. Así todos los días tienen tortillas recién hechecitas. Las señoras compran, se suben a su departamento, y el tortillero pedalea unos cuantos metros al siguiente edificio para volver a sonar tres veces su bocina...

domingo 8 de febrero de 2009

Animales Invasores

Es increíble, pero la ciudad ha sido invadida por animales. Al parecer las promesas de la ciudad que hicieron que mucha gente abandonara el campo, también resultan atractivas para ciertos animales bailones. Entonces de pronto vemos a niños pequeños aterrados en el supermercardo al ver una vaca gigante y rechoncha que se acerca al ritmo de la cumbia. Así tambien encontramos osos ofreciendo pan, o leones detendiendo el tráfico para repartir algún volante, pues despues de todo, al igual que nosotros, también necesitan trabajo...
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jueves 5 de febrero de 2009

El Güero

¿Oiga no irá a salir el güero? Al rato sale, no le gusta levantarse temprano. Ya ve ayer salió más tarde. Cuando bajé del microbús pensaba que el güero era una persona. Pero luego recordé que el chofer en algun momento dijo: "Ayer salió a mediodía y hasta calor hizo". Entonces me percate que se trataba de otro güero, que efectivamente se levanta tarde, primero asoma la frente y luego va asomando toda la cara. Luego le da una pasadita a toda la ciudad y se mete otra vez. Este güero, a veces no se ve tan güero porque todo el smog nos lo impide y tal vez, por eso nos referimos a él con cariño, porque nos alegra cuando se deja ver que no es muy a menudo. Saludos Güero!!!